No parecía tener miedo a nada.
Su confianza era absoluta, una mirada intrépida que no mostraba señales de temor alguno.
Rubí frunció el ceño, cada vez más confundida.
Justo cuando estaba a punto de salir por la puerta de la casa de té, susurró a Marcus y Elliot:
-Tengan cuidado. Encuentro el comportamiento del tío muy extraño.
Su voz era tan baja que apenas se oía, pero Marcus, Elliot y Craig la escucharon.
En ese instante, mientras Rubí terminaba de hablar, una sonrisa extraña cruzó los labios