ISABELLA
No me importó lo que Gabriel me dijera, tenía que regresar. No podía dejarlo solo.
—¿Amiga, estás segura de regresar? —Aleja empacaba las maletas con visible decepción; la verdad, estaba emocionada por estas vacaciones.
—Sí. Sé que algo grave pasó y tengo que estar con mi esposo. —Aleja me miró sonriendo.
—Vaya... así que ya va en serio lo del matrimonio.
—Sí, sabes que queremos intentarlo.
—Pues me alegra. Tú y Gabriel se ven bien como pareja.
—Aleja, creo que iré a México. —Ella se g