Los siguientes días pasaron en una neblina de momentos sin acontecimientos que Daniela apenas recordaba.
Los médicos la mantuvieron en el hospital, insistiendo en que tanto su tobillo como su conmoción cerebral necesitaban ser monitoreados.
En su mayor parte, Daniela no se quejó. Alejandro siempre estaba cerca y Teresa pasaba de vez en cuando, y además le dieron la libertad de visitar a Adriel cuando quisiera.
Desafortunadamente, su condición no había mejorado y, con cada día que pasaba, Daniel