El viaje al hospital fue silencioso.
Después del desayuno, Daniela había subido a vestirse mientras Alejandro preparaba a Sebastián para la escuela. En menos de una hora, la casa volvió a su ritmo habitual. Sebastián se había ido con Paloma, parloteando somnoliento sobre algo apenas comprensible, mientras Alejandro esperaba a Daniela junto al coche.
Ahora, la ciudad pasaba lentamente por la ventana en un movimiento apagado.
Daniela estaba sentada a su lado, las manos descansando tranquilamente