Daniela había visto un par de películas donde ceder a la curiosidad siempre terminaba mal—toma Sinister como ejemplo.
Excepto que no había ningún Bagul acechando, ni cintas de video y Alejandro definitivamente no era un asesino.
Así que, a pesar de que el lado racional de su mente le decía que retrocediera, permitió que su curiosidad ganara esta vez.
Su vacilación desapareció mientras empujaba la puerta por completo y entraba.
Lo primero que la recibió fue la oscuridad. Al instante pasó los ded