[Haré que Pedro pase a recogerte mañana para el juzgado. Ponte algo bonito.]
Daniela miró fijamente el mensaje, sosteniendo el teléfono con fuerza entre ambas manos.
Habían pasado unas horas desde que aceptó la propuesta de Alejandro, tras lo cual se había marchado con la excusa de necesitar tiempo para empacar sus cosas.
No era exactamente una excusa, pero en ese momento, cualquier cosa se sentía mejor que estar en la misma habitación con un extraño que ahora estaba a punto de convertirse en s