Los días estaban siendo fantásticos para Vidar, ver el sufrimiento de quien lo rechazó es justicia divina para él, pues la está haciendo sufrir con sus manos y él es un Dios.
Su buen humor lo ha llevado a acostarse con las mejores de las mujeres y es Eir quien se encarga de concertar cada cita, recibe cada llamada de las amantes y quien debe salir sin importar que tenga demasiado trabajo para comprarles de los mejores obsequios a las mujeres.
Vidar miró a su mejor amigo, él como el desinteres