Vidar se detuvo al sentir el tirón en su brazo, él muy bien pudo seguir su camino e ignorarlo, pero ese olor de furia y temor llamó fuertemente su atención. Al girar, la mujer que lo miró desde su nada privilegiada estatura le demuestra lo mucho que le desagrada.
―¿Dónde está mi esposa? ―Vidar alzó las cejas. ―Mi amiga, ¿Dónde está Eir?
―¿Por qué debería yo saber de esa mujer? ―Su sola voz estremecieron a Jessi, pero a ella no le importó.
―Es un miserable hijo de perr4. ―Vociferó molesta. ―Us