Encierro, soledad y más encierro. Vidar la tiene cautiva y abandonada, todavía no comprende por qué ha hecho aquello, Eir no sabe exactamente lo que está pasando y eso la mantiene alterada.
Nadie sabe donde está, ya que en ese piso donde está no hay teléfono ni como comunicarse con el exterior. Lo tiene todo, comida, atención por una mujer que le da compañía a todas horas y por supuesto Apolo que la visita de vez en cuando.
Para Eir tanto Apolo como Vidar son tan culpables, él es mejor amigo