Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl hombre camina con esa misma seguridad de siempre, provocando más de un suspiro a su paso, y llega hasta Giselle, le da la mano y se pone frente a los micrófonos.
—Ayer hemos afinado las condiciones de trabajo con la señorita Sparks y desde hoy seremos uno de sus muchos nuevos clientes.
—Con todo respeto —dice uno de los periodistas, sin ocultar su risa—. Pero usted no es de los mejores clientes.
—Por supuesto que s&iac







