58 - Las sospechas de Roman.
DANISHKA.
El susurro de la noche se filtraba por las ventanas entreabiertas, creando un aura de calma en la habitación. Roman yacía allí, su cabeza apoyada sobre el colchón, mientras mis dedos se deslizaban suavemente por su cabello. Cada caricia era un intento de calmar la tormenta que rugía dentro de él.
— Lamento no poder protegerte mejor — susurró Roman, su voz cargada de pesar —. En verdad, lamento no hacerlo. Quisiera prometerte que… que puedo, pero a veces se me escapa de las manos.
Sent