15 - No quise hacerlo. Ella me obligó.
DANISHKA.
El almuerzo fue tranquilo, pero la preocupación invadió mi mente cuando el hombre llamado Saúl, llegó sin Marta. No me importaba lo que tuviera que hacer para ir a buscarla, pero yo lo haría, sea como sea.
Se lo advertí, que ella no estaba bien, pero me aseguró que no haría nada si no estuviera en peligro real. ¿Y cómo lo sabría si está aquí, sentado bebiendo su maldito wisky?
Me escabullí entre las sombras, y logré pasar desapercibido de los guardias, que ni siquiera me han notado en