Sostenía el anillo en mis manos, sintiéndome perdida y confundida. Nunca imaginé que un simple objeto pudiera traerme tantos problemas y preguntas complicadas.
El anillo había sido dejado para mí en el convento, cuando fui dejada allí aún siendo un bebé.
Me sentía desorientada, sin saber qué hacer con el anillo. Por un lado, quería mantenerlo conmigo, como un recuerdo de mi familia biológica. Por otro lado, sabía que podría traer problemas y peligros a mi vida.
Sabía que necesitaba de