Capítulo veinticuatro. Bienvenida soledad
Rosa Maria
¿Qué se ha creído ese rubio perfecto? ¡es un altanero! Pienso mientras mi precioso Amix duerme plácidamente en el sofá de mi habitación después de haber llorado a cantaros por la vergüenza que paso con Mike ¡bah, es un tonto! No sabe lo que se pierde. Voy en busca de mi delirio circuncidado, que huele a mí porque al ducharse usó mi gel de baño y lo encuentro aun haciendo su magia en la cocina.
¡Uhmmm, huele delicioso!
En serio me acostumbraría a esto, termino de bajar la escalera y