Capítulo cincuenta. Celos violentos
Mike Sterling
Después de nuestro encuentro en ese cubículo, Rosa María y yo no volvimos a hablar por lo revelador que resultó a pesar de la intimidad que compartimos. Decidí no molestarla a pesar de que mi deseo por ella crece a cada momento, los ojos se me van detrás de ella y siento un mal sabor en la boca cuando se acerca a otro hombre como por ejemplo a Malcolm en este momento. Él la toma por la cintura dirigiéndola a su oficina para simular tomar una declaración y mis dientes sufren una ca