Capítulo 131 Él no es malo
El viejo lo miró de frente, arrugando el entrecejo con una confusión tan exagerada que resultaba casi cómica. Abrió los ojos de par en par, echó la cabeza hacia atrás y soltó una especie de bufido indignado, como si le hubieran preguntado si planeaba hacerse bailarín de ballet.
—¿Qué pasa de qué? —exclamó, agitando una mano en el aire como si espantara una mosca invisible. ¡Leónidas! ¿Qué insinúas? Soy un hombre compasivo, asegurándome de que las personas decentes, es