Capítulo 132 Esa mujer
Sofía, en su inocencia, quiso ayudar a su tío; usando esa sabiduría innata que solo poseen los niños, dejó de lado su juego y miró fijamente a Daniela, sosteniéndole la mirada con una seriedad que recordaba, irónicamente, a la del propio Leónidas.
—Casi no lo vemos porque él trabaja mucho; siempre estamos con Ariana, en el colegio o con la niñera —continuó Sofía, su vocecita resonando con una sinceridad aplastante—. Antes era muy serio, nos prohibió hablar de mamá y papá,