Capítulo 66 Malos tratos
Leónidas avanzó con paso firme. Ariana estaba riendo; no era una risa nerviosa ni forzada, era un sonido limpio, lleno de una confianza que él no le conocía. Ese destello de genuina alegría, provocado por otro hombre, fue como un golpe directo a su orgullo.
—Ariana, los niños tienen hambre —interrumpió Leónidas. Su voz fue un latigazo de autoridad que cortó el aire.
Ariana se sobresaltó ligeramente y se giró. Sus ojos, aún brillantes por la risa, se toparon con la expres