Capítulo 116 El banquete
Ariana se pasó la mano por los ojos. Los lentes habían dejado una marca roja en el puente de su nariz. Tenía que concentrarse en algo más; no podía seguir martirizándose.
Día tras día, sus pensamientos volvían a ella misma, a lo idiota que había sido. Se sentía lo bastante inocente, presuntuosa y complaciente para haber creído que el calor y la intensidad de la pasión de ese hombre tan complicado significarían algo.
Otro de sus pensamientos repetitivos, casi obsesivo, e