Capítulo 115 Bajo presión
El viejo Celis seguía enojado. Los niños y Ariana permanecían en el vehículo en un silencio sepulcral; ninguno se atrevía a hablar. De pronto, él forzó una sonrisa dirigida a los pequeños, intentando disipar la tormenta.
—Los invito a almorzar y comer un helado, ¿qué les parece? Luego iremos a casa a ver una película.
Sofía miró a su hermano. Ella no entendía nada, pero la situación anterior los había sobrepasado y la tensión se sentía en el aire presionando a los do