Capítulo 20. Caer aun contra voluntad
Aisha miraba a Leonid con esos ojos profundos que lo inquietaban, él quería sumergirse en ellos, pero se resistía a perderse a sí mismo.
Más cuando él no estaba solo.
El nombre de Portia se repetía insistente en su mente, como un taladro de percusión que atormentaba su conciencia.
—Sí te necesito —Exclamó Leonid—. Necesito confiar en la mujer a la que está atada mi existencia inexorablemente, además eres la única hechicera que conozco y debo ayudar a Portia que también fue víctima d