Capítulo 21. Declaración de propiedad
Aziza despertó cuando sintió la risa de un hombre.
—Jenny querida, me dejas devastado, sabes que debes atender mis pacientes, eres mi talismán.
—No te creo nada, lo mismo le dices a todas las enfermeras.
—Tú eres mi favorita y lo sabes.
Aziza abrió los ojos poco a poco y vio al médico de cabello oscuro dándole la espalda, la enfermera que frente a él reía y negaba con la cabeza era una anciana con lentes con cadenita que le daban un aire tierno.
— ¿Dónde estoy? —Preguntó Aziza.