Capítulo 45
La mantuvo acurrucada en su regazo, dentro del coche, sintiendo el calor de su cuerpo. Con un gesto ágil, tomó el celular y abrió la aplicación de un restaurante renombrado. Eligió platos deliciosos, jugos frescos e incluso un postre, asegurándose de que el almuerzo fuera perfecto.
Llamó al chofer por el interfono, le dio la dirección y pidió que llegaran en treinta minutos.
Volvió a abrazarla y sintió una lágrima deslizarse por el cuello de ella.
— Ísis… ¿qué pasa? — preguntó en vo