Capítulo 36
Tras aquel momento emotivo, Caio se apartó, limpiándose rápidamente los ojos y recomponiéndose. Una sonrisa iluminó su rostro al mirar a su hermano.
— Bienvenido de vuelta.
— Gracias —respondió Leon, bajando la mirada por un instante antes de mirarlo de nuevo—. ¿Y la enfermera… tú y ella? —preguntó Leon, curioso—. ¿Están juntos?
— ¿Por qué lo preguntas? —Caio levantó una ceja, sorprendido.
— Por la intimidad. Te llama por tu nombre.
— Ah… sí, estamos saliendo.
— Eso explica por qué