El primero en descubrir el fallo estratégico fue uno de los atacantes del frente. No vio venir en absoluto el cuerpo del escolta de Obsidian que apareció de forma fulminante desde la oscuridad de las columnas traseras. Ni al segundo guardia que bloqueó la huida. Ni al tercer operativo que abrió fuego de contención.
La pelea estalló de golpe en mitad del estacionamiento. Un torbellino de puños rompiendo el aire, gritos ahogados de dolor, órdenes cruzadas y el sonido seco del metal golpeando el