—Eso es ridículo.
La voz de Brenda cortó de golpe el silencio sepulcral de la sala.
Nadie se atrevió a responder. Los documentos legales seguían extendidos de punta a punta sobre la mesa de juntas, expuestos bajo la cruda luz artificial. Las pruebas de auditoría. Las firmas apócrifas bajo el peritaje grafológico. Los informes detallados de las transferencias. Eran demasiadas pruebas, un expediente asfixiante del que no había escapatoria.
Brenda tomó una de las carpetas con un movimiento brus