Victoria apenas estaba escuchando el hilo de lo que decía Estefany cuando la vibración seca de su teléfono sobre la mesa interrumpió abruptamente la conversación.
Victoria bajó la mirada hacia la pantalla táctil. El simple nombre de Daniel parpadeando en las notificaciones hizo que su pulso se alterara y el corazón le diera un vuelco inmediato.
El mensaje era corto. Demasiado corto, desprovisto de cualquier saludo:
“Mi madre quiere verte.”
Ella leyó aquellas cuatro palabras dos veces, procesand