Lex mantenía ambas manos firmemente apoyadas sobre el volante mientras alternaba miradas rápidas y de reojo entre el camino oscuro y Victoria. Su habitual soltura había desaparecido por completo; se le notaba claramente incómodo, como un hombre atrapado en el fuego cruzado de una guerra que no le pertenecía.
Finalmente, soltó una pequeña y pesada exhalación antes de romper el tenso silencio del habitáculo:
—Bueno… definitivamente esta noche se fue al infierno demasiado rápido.
Victoria soltó