Mundo de ficçãoIniciar sessãoGABRIEL SILVA
Las palabras de Yolanda dieron vueltas en mi cabeza, al grado de no dejarme dormir, mucho menos concentrarme en el trabajo. Decidido a despejarme un poco después de pasar tantas noches de insomnio, le pedí a mi chofer que me llevara a un bar o algún sitio que vendiera alcohol a esa hora. Necesitaba salir de la oficina y de la casa, e intentar distraerme.
De pronto escuché albo







