Mundo ficciónIniciar sesiónGABRIEL SILVA
Ya era lunes y no sabía nada de Isabella. Cada día estuve cerca de llamarla, preocupado por su estado de salud, incluso pensé en buscar a Romina y exigirle que la dejara en paz, pero me contuve. Isabella tenía razón, eran sus asuntos personales y yo no era nadie para intervenir.
—¿Amor? —preguntó Patricia asom&aa







