Mundo ficciónIniciar sesiónISABELLA RODRÍGUEZ
Los meses pasaron como agua y olvidé el infierno en el que viví, pero no al demonio que me torturó. Gabriel se me había clavado en el cerebro y lamentablemente también en el corazón. Aunque me rehusaba a ver cualquier cosa que estuviera asociada a él, inconsciente buscaba noticias suyas. Había desarrollado una clase de masoquismo.







