GABRIEL SILVA
Cuando vi a Valentina por primera vez, me imaginé un millón de veces cómo sería tenerla en la cama, me obsesioné por noches enteras y casi podía imaginarme el sabor de su piel, pero… ahora mi cuerpo no estaba respondiendo como esperaba, no estaba disfrutando de su cercanía, incluso su calor se volvió molesto y sus labios sobre mi piel resultaron asquerosos.
La tomé por las muñecas en cuanto sentí como tiró de mis pantalones. No sabía cómo detenerla sin delatarme. No podía decir