Mundo ficciónIniciar sesiónISABELLA RODRÍGUEZ
Cuando intenté levantarme, Esteban me tomó por el cabello al mismo tiempo que mi mano se cerró alrededor de un pedazo de cristal roto que terminó en su muslo, motivándolo a liberarme entre quejidos de dolor y maldiciones.
Intenté correr, buscar otra salida, pero las ventanas estaban tapiadas con placas de acero e intentar subir a los respiradores significaba tener q







