Farid.
TRAICIÓN.
—Lo siento mucho… Alana también estaba impresionada… y no supo cómo decírtelo… —me levanté rápido cuando el aire me quemó la garganta, y en dos pasos, llegué a una ventana que abrí precipitadamente para tomar el aire.
Así se sentía. La traición y la decepción quemaban las entrañas de una manera cruel, era un ardor como ningún otro, en alguna parte que ni siquiera se conocía. Solo hasta que alguien te hacía algo como esto.
Negué varias veces mientras mis ojos también ardieron,