Alana.
CENA ESPECIAL.
—Quisiera quedarme… —mis ojos se abrieron cuando lo oí decir las primeras palabras.
Por supuesto, ahora tendría que irse, con cualquier excusa de la corona. Así que sonreí, lo miré y asentí.
—Imagino que tienes asuntos… —pero la mirada un poco enojada de Farid taladró mis sentidos.
—¿Qué ocurre contigo?
Entonces negué.
—Nada… —intenté colocarme de pie, el agua ya estaba fría y mi cuerpo estaba titilando—. Será mejor que te vayas… mañana comenzarán las citas desde temprano,