Alana.
IMPACTO.
Sentí que caminamos mucho, o definitivamente esta crema me estaba agitando de una manera sobre humana. Sentía que la garganta me quemaba, y Farid no hacía sino meterse por pasillos, que a la larga se volvieron más viejos a medida que seguíamos el curso.
—¿A dónde vamos? Esto está siendo extraño…
Farid se giró para sonreírme y se posicionó en mi frente.
—Es una parte vieja del palacio, un ala muy poco concurrida, pero que tiene una zona natural muy refrescante. Te gustará… es mi