Este tipo de situaciones eran las que le hacían dudar sobre las verdaderas intenciones del millonario, estaba claro que desde su llegada a la mansión él se encargó de tratarla como una princesa, algo que desde su gran caída no le pasaba, no obstante, los ojos de esta mujer esa ira no tan contenida que se encontraba en los mismos, sus reclamos, sus pesares.
Lindsay no conocía los detalles de esa escabrosa relación si es que así puede llamarse, pero algo si tenía claro no se encontraba dispuesta