Declararse en la quiebra hubiese sido lo más saludable para ese momento, pero la familia no estaba dispuesta a asumir una vergüenza de tal magnitud. Un plan, un macabro plan vino a su mente y fue en ese momento que pensó en tener un hijo. De seguro esa pequeña personita creciendo en su vientre haría del magnate un hombre dulce y cariñoso, nublándole el juicio y permitiendo una unión entre ellos, la cual esa mujer emplearía a favor suyo.
Con esto en mente dejo de lado su tratamiento anticoncepti