El vehículo volvió a ponerse en marcha y llegaron a la mansión donde habían convivido desde el principio de su pactada unión, la cual para este punto no se sabía muy bien cual era.
—¿Por qué debes contratar a una mujer para que sea la madre de tus hijos? Con lo bueno que eres imagino a muchas queriendo serlo —Al fin rompió en silencio Lindsay a la cual siempre le pareció un poco tonto ese contrato.
Él sonrió de mala gana, otra persona más que pensaba que por tener dinero él no tenía ningún tipo