Liliana
Su mirada me recorre por un instante y casi colapso porque siento como se calienta mi piel haciendo que cada vello se erice. Pero la sensación no dura mucho, cierra los ojos privándome de la belleza oscura de sus preciosos ojos. Desecho el momento de debilidad ya que él se recompone también. Esta vez su mirada es diferente. Calculadora y fría como la del hombre que lleva una gran responsabilidad sobre sus hombros como es la empresa, la enorme casa y, sobre todo: una familia.
—¿Ahora esc