7. Matrimonio consumado
La noche se había alargado más de lo esperado. Después de soportar horas de sonrisas falsas, miradas curiosas y comentarios velados, Alexandra solo quería desaparecer. Pero la pesadilla aún no terminaba.
—¿Estás bien? —preguntó Nathaniel mientras abría la puerta de la habitación privada que compartían en la mansión de los Stravakis.
—Sí… solo agotada —murmuró Alexandra, entrando al lujoso dormitorio.
Era más grande que cualquier lugar en el que había vivido. La decoración minimalista y eleg