POV Selena
—¿Este hombre se volvió loco? —protesto ante Rita que me mira sorprendida—. Estoy cansada, trabajé todo el día a destajo y ahora ¿quiere que lo acompañe a una cena? No, que no cuente conmigo. Ve tú. Todavía sigues siendo su asistente principal ¿no?
Rita carraspea y me mira con ojitos de perro mojado. Ella estará muy acostumbrada a complacer a ese ricachón malcriado. Me contrató para que sea su asistente, no su niñera ni su dama de compañía.
—No puedo ir yo, Selena —me responde, tajan