POV Selena
—¡Llegaron! —anunció Laurita con tono dramático desde el pasillo, asomándose apenas para fisgonear.
El timbre resonó dos segundos después, y el aire en la casa pareció espesarse instantáneamente. Me acomodé el vestido oscuro en un gesto reflejo, inhalé profundo y caminé hacia la puerta con la sonrisa de anfitriona perfecta dibujada en los labios. Detrás de mí, mi madre daba los últimos retoques a los cubiertos con la precisión de un cirujano, mientras mi abuela Elena permanecía senta