Capítulo 107 —La Sucesión Invisible
Enrico se movía por la cocina de la cabaña con una eficiencia que Alessia encontraba hipnótica, casi irritante por lo perfecta que resultaba. No había rastro del hombre que la noche anterior había trazado planos de invasión silenciosa sobre su piel; ahora, vestido solo con unos pantalones de lino oscuro y con el torso desnudo, parecía un depredador que había decidido, por puro capricho, dominar las artes domésticas. El aroma del café cargado, casi amargo, se m