Sin saber qué hacer con lo que había escuchado, Jenna desanduvo sus pasos hacia el buffet del hospital, a toda velocidad. Su mente era un tornado de emociones y pensamientos intensos y confusos.
Cuando se adentró en el buffet, vio que Rachel aún estaba allí, como había imaginado, tamborileando los dedos sobre la mesa, con nerviosismo.
Al ver a su amiga, Rachel alzó la vista, percibiendo la preocupación en el rostro de su amiga.
—¿Qué ha pasado? —inquirió Rachel, con las cejas en alto.
Jenna mov