El reloj marcaba casi la medianoche, pero Logan y Rachel no tenían ni la más mínima intención de dormir. La mansión estaba envuelta en un silencio pesado, un silencio que, lejos de traer calma, aumentaba la tensión que sentían. La frustración y el agotamiento les pesaban sobre los hombros desde la redada fallida en la casa segura. Joseph y Markus habían escapado una vez más, y esa sensación de estar tan cerca, pero no lo suficiente, comenzaba a roerlos por dentro, en especial a Logan.
Logan le