Siguió leyendo más cartas, y mientras lo hacía no hizo más que confirmar los detalles que habían sido cuidadosamente escondidos durante años. Sin embargo, la última carta era la más directa, escrita por el propio hombre que Logan siempre había considerado su «padre».
«Rebecca, hemos llegado a un acuerdo. Criaré a Logan como mi hijo, y nunca sabrá la verdad. Lo mantendremos en secreto, por el bien de la empresa y de todos nosotros. Si esta historia llega a la prensa, la familia se desmoronaría y