Revelaciones que salen a la luz.
Salí de casa de los padres de Max con el corazón acelerado. Sentía que me estaba ahogando y el dolor en mi vientre era intenso.
Camine unas cuadras intentando respirar pero las lágrimas y el mareo que me había provocado las copas que tomé me tenían agitadas, además de las lágrimas que no dejaban de salir de mis ojos.
Me di media vuelta para ver si Max me seguía, pero, no, no estaba. Es que hasta en ese momento soy una tonta que espera que él haya recapacitado y entienda que lo amo, pero se que