Sabía en cierta instancia que cuando te casas, lo haces con la familia de tu esposo. Pero ¿era normal este nivel de compenetración en el que me había metido con los Brown? Sospechaba, deducía que no. Porque no existe poder en esta tierra que me convenza de que esto era normal.
Estoy casi abrazando el brazo de este sofá en la oficina de Lemuel, siendo un testigo involuntario de la pelea de padre e hijo ante el embarazo de Selena.
—¿No podías buscarte una de tu edad papá? — pelea Leonel.
—Nos u