Narrado por Selena Aguilar
Desde que Lemuel me escribió para encontrarnos en su oficina por la prueba de ADN, me preparé para lo peor. No para lo mejor que me podría pasar y me terminó pasando. Mi zorro plateado tuvo varios minutos de negación ante lo innegable, pero al aceptarlo hasta me pidió vivir con él en plan oficial.
Era un sueño, una fantasía, que me hubiese dicho esto. Siempre tan responsable, maduro y un tilín inexpresivo. Era tiempo de confesar que lo amaba con desesperación y que si